En el caso de los más de dos mil 100 desaparecidos en Guanajuato, la Fiscalía General del Estado (FGE) no soló ha sido ineficaz en la localización de las personas, sino que el trato personal que ha dado a los familiares de las víctimas ha sido altivo y hasta de burla, afirman afectados.
El pasado 9 de diciembre, en medio de un dispositivo de seguridad, Claudia Elizabeth Mota Álvarez, fiscal regional B, se reunió con familiares de desaparecidos, quienes le solicitaron información sobre la fosa con restos humanos encontrada dos días antes en Irapuato.
De acuerdo con los familiares de las víctimas, la funcionaria se burló de ellos y negó que existiera tal hallazgo, cuando sí fue confirmado por su mismo jefe, el fiscal Carlos Zamarripa Aguirre.
“¿Cómo puede gente como ésta —Claudia Elizabeth Mota Álvarez— tratar con la ciudadanía y carecer tanto de profesionalismo como de sensibilidad?”, cuestionó Martha, madre de una de las víctimas.
José Gutiérrez Cruz, representante del colectivo A Tu Encuentro, denunció que hay casos de familiares de desaparecidos que han recibido llamadas de amenaza para que dejen de buscarlos tras haber acudido a las oficinas de la FGE. Y ante eso, es imposible no pensar en complicidad de las autoridades.
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