Con Marcial Maciel al frente, los Legionarios de Cristo lograron convertir a su congregación religiosa en una empresa trasnacional que generaba tres veces el presupuesto anual que maneja el Estado Vaticano, reveló el periodista Raúl Olmos.
En entrevista para Aristegui en Vivo, Olmos, autor del libro El imperio financiero de los Legionarios de Cristo: una mafia empresarial disfrazada de congregación, explicó que los montos de las aportaciones que realizaban al Vaticano permitían financiar parcialmente a la oligarquía católica.
“Lograron crear una estructura que le daba cierto “manto de impunidad” a Marcial Maciel, sostuvo el periodista.
En un capítulo del libro titulado “los santos sobornos”, Olmos documenta las grandes aportaciones recibidas por los altos jerarcas de la Iglesia Católica, y como muchos de ellos aún forman parte de la estructura eclesiástica.
Una de las fuentes de financiamiento de la congregación eran las escuelas privadas. El pago de colegiaturas generaba ingresos iniciales que, posteriormente, eran invertidos -principalmente- en bienes raíces, para generar mayores dividendos.
Lo mismo sucedía con las limosnas de los fieles y con los donativos que recibían -en gran medida- de viudas acaudaladas. Los montos acumulados permitían invertir en terrenos, edificios y viviendas.
Sin embargo, esta estrategia financiera violenta disposiciones fiscales, ya que la asociación religiosa es una entidad no lucrativa, explicó el autor.
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