Los científicos creen que han dilucidado cómo hacer que una vacuna contra la tuberculosis creada hace un siglo proteja mucho más: simplemente aplicarla de forma distinta. En un estudio con monos, inyectar la vacuna directamente al torrente sanguíneo mejoró drásticamente su efectividad en comparación con la inyección subcutánea que regularmente se aplica en la actualidad, reportaron los investigadores.
“Esto ofrece esperanza”, aunque se requieren más estudios sobre su seguridad antes de probar este enfoque en personas, dijo el doctor Robert Seder de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), uno de los autores del estudio.
La tuberculosis provoca la muerte de aproximadamente 1.7 millones de personas al año, la mayoría de ellas en países pobres. La única vacuna existente, llamada BCG, es utilizada principalmente en las áreas de alto riesgo para proteger a los bebés de una forma de la enfermedad, pero es mucho menos eficaz para impedir que los adolescentes y adultos contraigan la principal amenaza: tuberculosis en los pulmones.
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